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Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 24, 2014 8:13 pm

¿Ta... tanto...?
Una débil voz del pueril híbrido se escuchó en medio del silencio de aquella sala oculta de toda legalidad, ocultando así aquellos oscuros trapicheos que transcurrían en los sótanos de la construcción, tráfico de esclavos... Exactamente, el muchacho de temprana edad se encontraba nada mas y nada menos que en el Moitié fou. ¿Que hacía aquel chico en aquel oscuro lugar? Aquello era simple. Buscar a Anya. Aun a pesar que todavía era un niño, sabía suficiente de la ciudad. O quizás por propia experiencia. Pero si vendían a alguien, terminabas en ese lugar o en el Moitié Saine. Por eso mismo estaba allí con aquel catálogo en manos, observando la foto de la chica... Y el precio adjunto en ella.—"Imposible... Esto... es demasiado... No puedo pagarlo..." —Y como si pareciera que el muchacho quisiera corroborar esos pensamientos, saco el dinero de su bolsillo, mirándolo, y nuevamente el precio.— ... —No se lo podía permitir... No de momento... Claramente aquello no lo dejaría allí... No la dejaría sola. No la abandonaría. Conseguiría aquel dinero costara lo que costara, aunque de momento parecía una meta imposible... Lo lograría, lograría estar junto Anya de nuevo.
... Y entonces sonó la alarma de aquel despertador. Abrió los ojos con lentitud reincorporando en aquel sofá... Mas cuando se encontró finalmente sentado en aquel sofá, se froto con las palmas de la mano bostezando con aquel notorio cansancio, el cual se apreciaba en aquellas ojeras bajo sus ojos.—¿...Que hora es...?—Se pregunto a él mismo tomando aquel móvil que llevaba en el bolsillo, encargado de despertarlo y lo desbloqueo viendo la hora.- Ugh... Las seis de la mañana... Debo ir a trabajar.—Cabía destacar que el híbrido, tan solo había dormido unas escasas 4 horas, ya que le toco el torno de nocturno controlando el tráfico. Estaba... Agotado. Pero aquello a el mismo no le importaba. Pues tal y como dijo hace dos años... Conseguiría el dinero... Y aquel sueño no le hizo más que recordar aquel mismo hecho, las razones por las que seguía en la ciudad, las razones por las que mantenía tres trabajos a la vez... Anya. Por eso mismo lo hacía, y aquel sueño que le recordó aun mas la existencia de aquella razón del porqué seguía haciendo todo aquello le impulso a levantarse de forma perezosa de la cama, darse una ducha rápida y cambiarse para ir prácticamente corriendo a por aquella bicicleta que tenía y dirigirse al trabajo. Lo positivo del asunto era que hoy tenía la paga del duro trabajo de todo un mes.
[...] Y finalmente termino. Terminó aquel trabajo matinal... El matinal. Tendría que ir a la tarde a la floristería... Y por la noche a controlar el tráfico... La simple idea de todo aquel trabajo le agotaba de sobremanera. Pero entonces una voz adulta, le llamó la atención.—Wingfield.—El híbrido busco el procedente de dicha voz, encontrándose finalmente con aquel hombre que debía rozar los 40, y aun a pesar de aquello, su cabello ya se mostraba canoso, así era... Uno de sus jefes.—¿Si, señor Forsyth?—Le pregunto al adulto, siempre mostrándose educado, y siendo lo mas respetuoso posible hacia este. Pero el hombre solo parpadeo sonriendo al chico y extendiéndole un sobre.—Toma, aquí tienes tu paga que te corresponde a este mes.—Noah tomo el sobre con ambas manos, lo miro, y seguidamente alzo la mirada hacia al mayor mostrando una amplia sonrisa, haciendo seguidamente una leve reverencias.— ¡Muchas gracias!—Exclamó el híbrido, y el mayor solo río, como si le restara importancia.—No pasa nada, muchacho... Mañana es tu día libre, no? Descansa, te ves destrozado. —El pelinegro sonrío de medio lado y asintió, pero aun así se podía apreciar el cansancio en sus facciones.—No creo que vaya a poder descansar, la verdad, al menos no hasta que ya este en cama... Nos vemos el lunes!—Lo único bueno de los domingos es que eran un día de fiesta total para él, que era el día en el que recuperaba horas de sueño y estaba calmado, así que tras aquello, subió a la bicicleta de nuevo, y fue rumbo a casa. Lo bueno es que a penas tardaba 10 minutos en llegar a casa, así que nada mas llegar, dejó las cosas a un lado y fue directo a la cocina, para poner a hervir el agua, para así prepararse un ramen rápido, pues tampoco es que le sobrara el tiempo. Dentro de hora y media debía estar en la floristería. — Pero antes... —Murmuró para el mismo mientras de su mono, sacaba aquel sobre que anteriormente le fue entregado, y se dirigió a una cómoda de la cual abrió, y de esta saco un sobre algo mas grande y con calma se sentó en la mesa, sacando el contenido de ambos, y junto el dinero de su paga con el de aquel sobre, y entonces empezó a contar... Pero repentinamente paro, poniéndose de pie casi de golpe, observando aquellos billetes. Con lentitud una amplia sonrisa se formo en su rostro.— ¡TENGO SUFICIENTE! —Exclamó con aquella notoria alegría, y casi se reía de la alegría que sentía en aquel momento. Repentinamente, todo aquel cansancio se fue al garete. Todo sentimiento negativo le daba igual en aquel momento. Dos años de esfuerzo valieron la pena. En aquel momento le daba igual la comida, así que fue apresuradamente a la cocina, apagando el fuego, y tras aquello, guardo todo el dinero en el sobre, y casi que se fue corriendo de aquel departamento, dirigiéndose así al Moitié Fou...
... Pero para su desgracia, aquel lugar que recordaba como el mercado negro de Merveille... No estaba tan cerca. Por eso mismo se encontraba frente este, tratando de recuperar fuerzas y aire, mientras jadeaba con levedad, encogido sobre el mismo... Pero no tardo en alzar el rostro, con una amplia, pero a la par cansada a causa de aquella gran carrera que se había pegado desde el Boulevard del té, en el barrio Centerly, hasta la misma madriguera Norte. Más para cuando recupero al menos su respiración usual, y un ritmo más tranquilo en cuanto a las pulsaciones, decidió entrar nuevamente. Nada había cambiado desde aquella primera vez que entro en aquel lugar, todo seguía en su sitio, al menos aparentemente... Pero tras bajar aquellas escaleras que llevaban al subterráneo, se dio cuenta que todo realmente TODO seguía igual... Ahora solo cabía esperar, o mas bien deseaba que ella siguiera en ese lugar... O que no le hubiesen hecho nada grave. Se acerco aquel mostrador, con lentitud, a pesar de que ya no era aquel niño, aquel lugar le seguía provocandole cierta molesta opresión en el pecho, una sensación verdaderamente angustiante.—Buenos días tenga...—Murmuró por lo bajo, presentándose a aquel vendedor tras el mostrador de la forma más tranquila posible.— ¿Podría por favor, darme el catalogo...?—Murmuro con un hilo, de voz, pero palabra tras palabra, sentía que esta se le iría en cualquier momento, así que simplemente carraspeo cuando aquella vendedor le extendió el catalogo, y así agradecérselo de una forma mas clara.— Gracias...
Tras tomar aquel catálogo, paso pasa por página, lentamente, así asegurándose bien de ver los rostros, para quizás no confundirse, para que si la veía, no pasarse de pagina, para asegurarse bien de que si estaba o no... Pero finalmente, hacía el final de aquel enorme libro, cuando el híbrido se empezaba a desesperar y a la par temer la idea de que alguien mas la hubiera comprado, entonces apareció el rostro de ella, y casi sin darse cuenta, se quedó embobado mirando aquella fotografía con una sonrisa atontada plasmada en su rostro. Era ella.— Me llevo a está chica.—Dijo sacando el formulario de Anya de aquel catalogo y entregándoselo al vendedor allí presente.—
Nombre: Anya Rosenzweig
Raza: Ophidian
Número de Registro: #30
Ficha: http://merveille-paradiset.forosactivos.es/t346-look-into-my-eyes-it-s-where-my-demons-hide-id
Y nada mas tras entregarle aquello, al vendedor de vuelta le dio el formulario a rellenar y un bolígrafo, cosas con las que Noah no se entretuvo demasiado en rellenar, y una vez las tuvo todos los campos rellenados, dejo aquel papel y bolígrafo en mesita, y tras rebuscar en su ropa, saco aquel sobre, con todo el dinero que debía pagar... Esta vez si que lo tenía. Esta vez no saldría de aquel lugar solo.
Nombre del esclavo: Anya Rosenzweig
Número de registro: #30
Pago: Efectivo
Y tras entregar todo aquello con sumo cuidado, esperó a que la dependienta contara el dinero, verificando así que lo tenía todo en orden... Y Noah al ver como está se ponía en pie, respiro aliviado, y se apoyo en aquel mostrador de espaldas... Estaba nervioso, cabía decir... Pero a la par estaba feliz. Porque claramente, podría volver a reencontrarse con ella, logró rescatarla de aquel lugar... Logró que estuvieran nuevamente juntos.
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Re: I just want you to be there, and we meet again. [Compra MF]

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 24, 2014 8:24 pm

~Avisada y Vendida~
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Re: I just want you to be there, and we meet again. [Compra MF]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 11, 2014 8:43 pm

El tiempo había pasando demasiado lento para Anya, en todos los sentidos. Había superado el hecho de encontrarse increíblemente lejos de ‘’casa’’, pero aquel lugar era frio, silencioso y oscuro. Probablemente intentaba hacerse la fuerte, aparentado delante de los cuidadores que no le importaba en lo más mínimo estar allí, por supuesto, aquello no era más que una coraza; Anya odiaba sentirse sola, y en aquel lugar tan sombrío la hacía sentirse minúscula. Por otro lado estaba aquella estorbosa venda en sus ojos, desde el día en que la llevaron a aquel lugar la usaba, sabía que era más que seguro que aquellas personas que la vendieron le informaran a los encargados sobre su ‘’problema’’ y lo peligroso que este podía ser. Los cuidadores optaron por la opción fácil y prefirieron no quitarle la venda a menos que fuese estrictamente necesario.
Algunos años pasaron y Anya pareció desarrollar un poco más sus sentidos auditivos a cause de la ausencia de visión. No le importaba no poder mirarse, sabía que su apariencia seguía siendo la misma; no le importaba solo escuchar las charlas de pasillo, y que eso fuese lo más emocionante de su día; Sin embargo, había solo una cosa que Anya no podía sacarse de la cabeza: ‘’Noah’’. Se pasaba horas imaginadose y preguntándose como estaría… -‘’¿Estará bien?’’, ‘’Habría intentado buscarme?.. ¿Quizás no?’’, ‘’Vendrá por mí?’’-. Usualmente al llegar a la última pregunta una sonrisa torcida se formaba en su rostro, mantenía la esperanza, pero a la misma vez intentaba que aquello no se volviera una ilusión, las ilusiones dolían cuando con el tiempo no se realizan. Con el tiempo aquellas interrogantes pasaron a ser: -‘’Es probable que ya no me recuerde’’, ‘’Después de tanto tiempo, no sería raro que tenga mejores cosas en que pensar que en buscarte. Anya, baka, deja ya tus estúpidas ilusiones’’-.
Eran quizás el inició de la tarde, lo sabía por los cálidos rayos del sol que a esa hora exacta entraban por la ventana de la celda, entibiando agradablemente su piel. Suspiró. Como algunas veces hacia al encontrarse sola y completamente segura de no escuchar ningún cuidador cerca, comenzó a cantar. Primero solo cantaba canciones de su invención, otras las que vagamente recordaba oírle a su madre, y muy raramente aquella que le recordaba a las tardes que pasaba junto a Noah. Por alguna razón aquel día, fue esa la canción que decidió cantar. Al encontrarse a la mitad de esta el sonido de la pesada puerta de entrada hacia las celdas la hizo callar en segundos, un cuidador… ¿A estas otras? Escuchó calmadamente los pasos los pasos, no se le parecían a los de ninguno de los cuidadores que habitualmente tocaban ese día. Su respiración se cortó al escuchar como estos se detenían en la entrada de su celda… -‘’P-Podría ser que…’’-. –Vamos, niña. Alguien decidió al fin llevarte-. Escuchó decir a la voz femenina a la vez que liberaba sus manos y la ayudaba a levantarse, aunque como imaginó, no retiró la venda de los ojos.
Mientras la dirigía por el pasillo la mujer le informaba cómo podría presentarse, como debía comportarse una vez saliera del mercado, y lo más importante no debía olvidar llamar ‘’amo’’ a la persona que se encontraba esperándola. -‘’No, no hay manera de que me haga decir eso’’-. Al entrar en lo que imaginaba era la resección, inhalo profundamente, aunque prefería no admitirlo estaba nerviosa y asustada, no era buena socializando, la única persona en la que realmente había confiado fue en Noah, y ahora debía llamar ‘’Amo’’ a un desconocido. –¿Podrías por lo menos quitarme esto de los ojos? No creo poder presentarme formalmente con esto-. Susurró. La vendedora dudó en hacerlo, sin embargo sintió un corriente de emoción al sentir como las manos ajenas le desataban la venda, la cual poco a poco cayó permitiéndole sentir el primer impacto con la luz en mucho tiempo.

Tardó un poco en acostumbrarse a la luz, parecía demasiado brillante para ella, cuando finalmente comenzó a enfocar las cosas visualizó a un chico apoyado de espaldas en el mostrador, tal parecía estar tan distraído que no notó la presencia de ella… -H-Hey… -. Fue lo único que se le ocurrió para llamar su atención y hacerlo girarse –Soy… Anya-. Lo visualizó rápidamente cuando giró, tenía la ilusión de que fuese Noah, de hecho había rogado porque este lo fuera… Pero no era así, aquella persona era alta, parecía cansado, feliz por alguna razón y emocionado… Sin embargo no era Noah, y la decepción se notó en el rostro de Anya –‘’¡Basta, Anya! No es Noah, prometiste no hacerte ilusiones… ¿Recuerdas?’’-. Pensó, regañándose mentalmente. –Es.. E-Es un placer conocerlo… -. Captó la persistente mirada de la vendedora y sabía que le trasmitía dicha mirada. Suspiro y con reproche murmuró –Amo.- Lo miró nuevamente, esta vez solo para escudriñarlo, ya no tenía esperanzas de que fuese Noah, ahora solo le quedaba idear una manera de escaparse de él. 
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