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Even for a fairy, life is not a fairytale [Compra MS]

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Even for a fairy, life is not a fairytale [Compra MS]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 17, 2014 5:30 pm

Alma ya conocía su trabajo, su estilo de vida y, por supuesto, el stress que conllevaba todo eso. Aunque ya estaba acostumbrada, a veces ni lo notaba, solo que en ocasiones deseaba tener menos trabajo- no, tener menos trabajo no, a ella le encantaba su trabajo. Lo que deseaba era tener días más largos para poder organizarse mejor, para poder mantener en orden todos los papeles que tenía, todos los documentos y su agenda llena de citas, trabajo y juntas. A veces se planteaba seriamente la posibilidad de tener un ayudante, pero lo descartaba diciendo que no necesitaba a nadie que la ayudase con su trabajo. Aún así, de vez en cuando lo consideraba realmente.

Bufó al cortar una llamada que acababa de recibir de su jefe en la editorial. Le habían informado que la junta a la que se estaba dirigiendo con uno de sus potenciales autores se había cancelado por un inconveniente de último momento, y se posponía para la semana entrante. Guardó el móvil en el bolso y gruñó un poco, mirando a su alrededor. Se encontraba en pleno Boulevard del Té, apenas a unas cuadras del lugar de encuentro en el Barrio Ajedrez. Dio media vuelta y caminó un par de pasos antes de levantar un brazo y parar un taxi, tendría que volver a casa y reacomodar sus horarios para poder tener esa reunión en una semana. Le dijo la dirección al conductor y sacó su móvil para hacer una llamada a uno de sus colegas.

- "En verdad, Alma, deberías conseguirte una secretaria. Pronto." - le sugirió el hombre al otro lado de la línea. Andreas era uno de los pocos compañeros que tenía que había aguantado su forma de ser tan "especial" hasta la fecha.

Si, una secretaria no sonaba tan mal... pero ¿dónde? La mitad de las personas que conocía que podrían desempeñar ese papel con eficencia la detestaban, la otra mitad estaba ya ocupada. Y claro, no es que conociera tanta gente, por supuesto. Sus ojos se dirigieron hacia la ventana, y vio cómo pasaban justo frente a la tienda, Moitié Saine. En un segundo, su cerebro reaccionó conectando lo que necesitaba (una secretaria) con ese lugar de venta (donde podría conseguir a alguien que hiciera lo que ella quisiese).

- Andy, te llamo luego. ¡Deténgase! - le ordenó a conductor, colgando la llamada con solo ese aviso. El hombre que conducía debió dirigir el coche hacia un costado de la calle, y la miró como si estuviera loca. A Alma poco le importó. Le pagó la suma correspondiente, tomó su bolso y salió del automovil sin siquiera despedirse ni agradecer. Cruzó la calle a paso firme, con sus tacones produciendo el ruido característico a medida que golpeaban el suelo, y se adentró a la tienda haciendo sonar un timbre que comunicaba la llegada de un nuevo cliente - Buenas tardes. - saludó, sin mirar al vendedor, más bien mirando los alrededores. Aquel lugar parecía bien cuidado, y al ser legal seguramente los esclavos que allí se vendían se encontrarían en las mismas condiciones. Apenas entonces se dignó a dirigir la mirada a quien atendería su compra - Quiero un esclavo. Esclava, mejor, que se mujer. Obediente, necesito que sea ordenada. ¿Tiene algún catálogo donde pueda verlas? - extendió la mano para recibir lo que pedía, comenzando a ojear una tras otra las páginas, únicamente fijándose en las fotografías - Muy niña, muy baja, muy plana... tiene cara de loca... definitivamente no - iba murmurando, pasando con rapidez las hojas que no le interesaban. Ella ya había especificado cómo quería que fuera la personalidad de la chica que buscaba, así que asumiría que todas aquellas se ajustaban a su pedido. Por supuesto, Alma buscaría una mujer que le resultara agradable a la vista. Luego se jactaría de tener una secretaria sensual - ... esta.

Nombre: Chrystal L. Blume
Raza: Sátiro
Número de Registro: #24
Ficha: http://merveille-paradiset.forosactivos.es/t450-chrystal-l-blume-id

La número veinticuatro había logrado llamar su atención, y Alma era de ese tipo de personas que no gastaba una segunda mirada luego de encontrar algo que satisfacía su gusto. La foto era favorecedora, la chica tenía un aspecto juvenil pero con una presencia fuerte, estaba segura de que serviría, y su intuición rara vez se equivocaba. Además, cumplía con un requisito importante: tenía pechos grandes.

Nombre del amo: Alma Lindberg
Domicilio: #121, Avenida Lucerna, Barrio Naipes
Nombre del esclavo: Chrystal L. Blume
Raza: Sátiro
Número de Registro: #24
Tipo de pago: Tarjeta
Firma:


El hada no se fijó en los detalles, solo leyó la política de ventas del local, corroboró que el número de esclavo estuviese correcto y firmó.

- Tengo algunas cosas que hacer en este momento, así que quiero que la envíen a esa dirección dentro de dos horas. Asegúrense de que llegue en buen estado. - le dio una última mirada al vendedor y, tras guardar su tarjeta de crédito, se dio media vuelta y salió del negocio con el ruido de los tacones acompañándola. Debía hacer un par de compras, materiales para su trabajo, hojas y tinta para la impresora, y pasar a buscar sus nuevas gafas de lectura, pues las anteriores se habían dañado. Una hora y media más tarde estaba en casa, dándose un baño de inmersión para relajarse antes de que llegara su compra. Cerró los ojos, sintiendo el aroma frutal que desprendía el agua debido a las sales de baño, cuando escuchó el timbre de la casa. ¿Quién rayos sería justo ahora? Cuando al fin podía relajarse un poco. Bufó y decidió dejar que quien fuera se aburriera de esperar, pero los insistentes timbrazos acabaron por sacarla de sus casillas. Se envolvió en una toalla, secó un poco su cabello para al menos no empapar todo el suelo y tomó el tubo del portero eléctrico para hablar desde la comodidad del departamento. Al fin y al cabo, vivía en el piso número doce y no iba a bajar - ¿Qué quiere? - espetó, de mala gana.

Al otro lado del tubo se oyó la duda en la voz de su interlocutor.

- "Eh, ¿señorita... Alma Linvert?"

- Lindberg - corrigió, de peor humor - Si, ¿qué necesita? Hágalo rápido, estaba tomando un baño y me estoy enfriando.

- "Somos de Moitié Saine, traemos su compra."

Alma bufó, claramente faltaban entre veinte y veinticinco minutos para la hora que ella había pedido. En fin.

- Pasen. Tráiganla hasta arriba. - ordenó, presionando el botón para abrir la puerta del edificio. Los oyó entrar y suspiró, pasándose una mano por el cabello y ajustando la toalla que tenía alrdededor del cuerpo. Tres minutos más tarde sonó el timbre de casa, y el hada abrió con mala cara, semidesnuda y con el cabello larguísimo llegando hasta sus pantorrillas. Los dos hombres que traían a la pelirrosa la miraron con una expresión entre sorpresa y vergüenza - Ya está pagada. Vuelvan por donde vinieron. - firmó la orden de entrega casi sin ver y entonces miró a la chica a los ojos, por primera vez, y con un gesto de la cabeza señaló el interior de la casa -
Y tú, adentro.
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Re: Even for a fairy, life is not a fairytale [Compra MS]

Mensaje por Invitado el Dom Jul 20, 2014 10:53 pm

Vendida y avisada
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Re: Even for a fairy, life is not a fairytale [Compra MS]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 11, 2014 4:58 pm

Una tarde común como muchas otras en aquella tienda en la que se encontraba, hacia cuanto tiempo estaba en esa tienda? Realmente no es como si aquello le importara, pero la monotonía del lugar comenzaba a aburrirle un poco, hacía un par de días que pensaba en ello. Aunque aun así ella varias veces se escapaba de su celda para ir a pasear un roto o incluso acompañaba a algunos de los vendedores de la tienda a hacer a algún mandado, cualquier cosa por distraerse un rato y divertirse. Al fin y al cabo, los vendedores le tenían confianza, ella aceptaba que era una esclava y esto no era algo que le fastidiara o algo así, en realidad, en cierto punto le divertía. Y esto lo podían ver aquellos que se suponían que debían mantenerla encerrada, aunque en cierta parte era lo que menos hacían.

En cuanto a aquel día? Se había despertado tarde como siempre, pasado el mediodía y había comido lo que suponía era comida de aquel lugar. Luego había dormido un rato mas y en estos momentos se encontraba jugando a las cartas con uno de los guardias. ¿Acaso eso era siquiera normal? No, no lo era, pero bueno, con ella parecía estar bien. Una chica amistosa que se relacionaba perfectamente con todo el mundo, al punto de caerle bien a aquellos que se suponían que tenían que mantenerla encerrada.

Sin embargo, ese día no iba a terminar como cualquiera de los otros días monótonos de aquel lugar. No, claro que no, algo realmente nuevo y divertido estaba por suceder.
Mientras perdía una de las partidas y miraba mal a aquel chico con el que estaba jugando, mientras este reía, escucho como a sus espaldas una voz femenina le llamaba. Curiosa, se giro, mirándole.
-“Chrystal!...”- la mujer le miraba con una sonrisa algo extraña, feliz, pero al mismo tiempos sorprendida. -Que sucede?- pregunto la sátiro curiosa, extrañada ante el gesto de la otra. Al mismo tiempo, un hombre se asomaba por atrás de aquella mujer. -“Que carajos haces fuera de tu celda? Tsk...” Oh, vamos Matt- Dijo Chrystal divertida, mirándole con un gesto tierno, aunque en realidad se estaba divirtiendo. -”Como sea”- dijo el hombre chistando, y la mujer le interrumpió. -”Chrys! Fuiste comprada!!”- Aquella se notaba realmente emocionada, aun mas que la misma pelirrosa y eso le resulto divertido, tanto que comenzó a reír. -Al fin, ya se tardaban. Voy por mis cosas y eso?- Dijo divertida, riendo un poco y parándose de la silla donde estaba sentada, sin embargo la mujer negó y el hombre hablo. -”No, la tipa esa dijo que debíamos llevarte mas tarde a su casa”- dijo con un gesto cansado, sentándose en una de las sillas. -”Parecía realmente malhumorada, tendrás una ama bastante estricta se ve”- dijo la mujer, sentándose también y riendo. -Oh... Genial, ya veremos cuanto tarda en devolverme.- Comento la sátiro divertida, haciendo reír a los demás también.

Las horas pasaron y la hora de ir a su “nuevo hogar” llego. Con sus pertenencias al hombro en una bolsa, se subió al auto de la tienda mientras este conducía hasta aquella casa. No tardaron mucho en llegar en realidad y en el camino la rosada solo se concentro en mirar por la ventana, algo aburrida. Aunque en realidad, por dentro estaba algo curiosa de como sería su nueva ama.
Bajo del carro seguida por Lay, aquel encargado de cuidar a los esclavos y con el que se encontraba jugando a las cartas horas atrás. -”Bien... Veamos”- decía el tipo mientras leía el nombre de ella y tocaba el timbre.
Un chiflido salía de los labios de Chrystal al ver aquella zona, que realmente era bastante hermosa y parecía en realidad algo cara. Al escuchar la voz de la que se suponía sería su nueva ama tras el portero, alzo una ceja y se acerco un poco mas al chico, apoyando su mentón sobre el hombre de este, escuchando la conversación. -Wow...- murmuro divertida ante la forma de contestar de la otra. -tiene carácter- le dijo a Lay, quien asintió girando los ojos y entrando junto con la chica. -”buenas suerte"- dijo mientras tocaba el timbre de la casa, a lo que simplemente Chrystal asintió, sonriendo y mirando hacia adentro cuando la puerta se abría. Lo primero que divisó, para su suerte, fue a una hermosa mujer cubierta por una toalla. “Genial!” pensó en su interior. Su nueva ama era realmente sexy. Se relamió los labios sin importarle en realidad si la otra notaba esta y acomodó su remera hacia abajo, para que “no se viera” algo de su piel de su vientre, pero en realidad era un gesto coqueto, para que al bajar la remera su escote se hiciera mas pronunciado.

Al escucharla hablar nuevamente sonrió, riendo un poco y asintió. -Si mi señora- Dijo burlona, mirando por ultima vez a sus amigos de la tienda y saludando a estos con un gesto de mano que oculto tras su espalda mientras entraba a la tienda, mirando a su alrededor curiosa. -Linda casa- dijo simplemente, tranquila en realidad. -Como su dueña- Y si, ya había empezado a coquetear. Cuanto había pasado de conocerla? 20 segundos? Una risa divertida asomo en sus labios al pensar en eso y se giro para ver a la chica. -Supongo que interrumpí tu baño, adelante, sigue con él, quieres que te acompañe? -dijo divertida- Es broma es broma, de momento respetare tu intimidad. Si quieres ve a seguir y yo te espero allí- dijo mientras señalaba un sofá que realmente se veía cómodo y que la sátiro tenía ganas de probar en realidad. Aquella casa se veía lujosa, aunque no era en exageración grande, pero perfecta para dos personas. Miro a la chica una vez mas con una sonrisa picarona y divertida. -Alma verdad? Supongo que sabes mi nombre así que es algo tonto repetirlo, pero bueno, por si no prestaste atención a mi nombre y solo viste mi foto al elegirme, cosa que no me extrañaría, soy Chrystal- dijo tranquila. Realmente no es como si le pusiera nerviosa el conocer a su “nueva dueña”. Para ella era como conocer a cualquier otra persona. Estiro sus brazos hacia arriba, para hacer que su espalda sonara al mismo tiempo que tronaba sus dedos. Y por aquella misma acción, la remera que llevaba puesta, de un color negro y un escote en V, subió hasta su ombligo, dejando este a la vista de la otra, mostrando la blanca y suave piel de su cuerpo.  
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