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Copos de nieve [Evento Navideño 2014]

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Copos de nieve [Evento Navideño 2014]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 20, 2014 8:51 pm

El sonido de unas pisadas que recorrían una y otra vez la madera del piso de su habitación resonaba en los oídos de Colette, haciendo que su estrés, junto a la venita que le crecía en la frente, fuera más grande al compás de su reloj.

La joven sátira regreso la vista al calendario que tenia colgada en una de las paredes de su habitación sobre el reloj que marcaba pasadas las dos de la tarde. El calendario tenía marcada una fecha en especifico, encerrada en un circulo de color rojo con muchos dibujitos improvisados a su alrededor. El 24 de Diciembre se estaba acercando, y para su mala suerte aun no tenía ni una idea de cómo es que iban a celebrar esa fecha tan, si podía darse el lujo de decirlo, no esperada por ella.

No es que no le gustara la navidad, por supuesto que no, pero no era lo mismo el contar que ese año estaban los dos solos (pues Mary para ella era una existencia que preferiría eliminar de la faz de todas las dimensiones habientes y por haber) cuando los años anteriores se veían… nada precisamente. Frunció los labios tratando de recordar alguna de sus navidades pasadas, pero todo venia como recuerdos borrosos que ni siquiera podían llamarse recuerdos. Tenía imágenes poco nítidas de lo que fue su infancia y principio de su adolescencia. El rostro de su madre andaba confuso, mientras que el rostro de su padre era una mancha negra que no lograba identificar. Sus primos estaban ahí pero ella no se encontraba, y la imagen de su hermano se perdía cuando ella intentaba recordar lo que había sido su vida en el internado, pero ni siquiera las amistades que había hecho ahí lograba recordar. Era como si todo lo que fue de su vida antes de llegar a Merveille se hubiera esfumado por completo. Solo estaba el momento en que vio a su padre morir frente a sus ojos, pero ni siquiera el recuerdo de que hacían y porque estaba con el lograba recuperar.

El sonido de su teléfono la saco de su ensimismamiento. La tonadita de una canción que no recordaba tenía le taladro la cabeza y la hizo tumbarse a la cama para ver quien insistía tanto. Un mensaje de una de sus compañeras del instituto le preguntaba si estaba lista para el baile que estaban organizando.

Claro, el baile de navidad que organizaba el instituto de Alyss para sus estudiantes todos los años. Ese dichoso baile en el que se celebraba la misma fecha que ella no lograba saber cómo celebrar, y que, para su aun mala suerte, tenía que estar presente ya que estaba en su último año y a los próximos graduados se les exigía presencia para desearles una muy buena suerte pues pronto empezarían con los estudios universitarios, si es que alguno se iba a la universidad o hacia algo interesante.

Precioso el botón central de su móvil para volver al menú principal de su teléfono, pero otro mensaje apareció en la pantalla; esta vez le pareció extraño pues el número no lo tenía guardado en sus contactos. Abrió el mensaje por curiosidad, encontrándose con una invitación para el baile de parte de uno de sus compañeros de grupo. Lo supo porque su perfil decía que estaba en su mismo grado pero ella no recordaba haberlo visto, o tal vez simplemente no estaba al pendiente más que de su círculo de amigas.

Lo admitía. Seguido la invitaban a salir y eso le inflaba el ego de más de una forma, pero no le interesaba salir con ninguno de sus compañeros. La mayoría eran niños de papi que tenían dinero para vivir bien hasta su tercera vida, otros unos flojos que no tenían nada de futuro; el resto era gente que en su vida dentro de la isla había visto ni en fotografía así que imaginaba que este chico era uno de esos, lo mejor era rechazarlo con educación y así quitarse de un problema, tenía cosas más importantes que pensar.

Otro mensaje aprecio en su pantalla. Otra de sus compañeras le decía que como no conseguía pareja para el baile llevaría a su primo, que de todos modos era guapo y que mejor que pasarlo con alguien con quien sentirse cómoda y sin compromiso.

Como si de un rayo se tratara, Lotty se puso de pie en la cama, leyendo mil veces el último mensaje que le había llegado. Una idea atravesó su cabeza en ese momento y la sonrisa en su cara era inmensa. Su compañera le había dado una gran idea de cómo celebrar la navidad, y de paso se quitaba a otra molestia de encima.

Tecleo una rápida respuesta al chico que la había invitado antes, disculpándose pero que ya tenía con quien ir al baile. Dio un salto para bajar de la cama y descalza corrió escaleras abajo hasta la estancia de la casa.

̶– ¡Onii-sama!

De otro salto quedo sentada junto a su hermano mayor en el gran sofá. La sonrisa de oreja a oreja permanecía en su rostro al igual que la esperanza en sus ojos.

– ¿Qué quieres?

La seca pregunta no quito el entusiasmo del rostro de Colette.

–Quería pedirte un favor… Algo así como un favor navideño.
̶
–No vas a hacer una pista de hielo en la sala.

La sonrisa de Colette cambió a un puchero en sus labios ante tal negativa.

–Ya dije que yo limpiare y cambiare la madera si es necesario, no tienes que ser tan amargado. ¡Pero eso no es lo que te iba a decir! –chillo la peliazul mientras negaba con la cabeza. Aun estaba molesta porque no podía hacer su propia pista de patinaje en su casa, si era culpa de su hermano por haberla llevado a ver Frozen.

– No.

– ¿Eh? –Giro la cabeza confundida.- Ni siquiera te eh dicho que es lo que quiero pedirte.

– Lo que sea, sé que es algo a lo que me vas a querer arrastrar. No soy tu muñeco para que me estés llevando a donde se te antoje.

– Pero…

– Ya dije que no.

La estancia quedo en silencio por unos largos minutos.

Liam levanto la mirada, extrañado de que su hermana no empezara a hacer berrinche por haberle negado algo que ni siquiera sabía que era, pero así como la observo se arrepintió.

Colette tenía la mirada clavada en el asiento del sofá, sus hombros temblaban en pequeños espasmos y su boca y nariz sonaban como en una clase de hipidos. El mayor siguió a donde podría estar la mirada de su hermanita y encontró las gotas de lagrimas mojar el sofá. Genial. Había hecho a Colette llorar.

– Oye… no es para que tengas que…

Demasiado tarde, Colette se apoyo del respaldo del sofá, escondiendo el rostro en sus brazos mientras se ponía a llorar a todo pulmón.

– ¡Yo solo quería que me acompañaras al baile de Navidad de mi escuela para hacer acto de presencia! ¡Iba a ser solo por unas horas y nos vendríamos a casa! ¡Es el primero y único que voy a tener y quería pasar esa fecha contigo Liam!

Lo había llamado por su nombre, significaba que estaba de verdad herida.

El incubo trago grueso y tragándose todo el orgullo suspiro.

– Está bien –acepto por fin, pero Lotty aun no dejaba de llorar.- Iremos a ese baile, pero será solo un rato, nada más. Nos vendremos a casa antes de media noche.

Colette salto a los brazos de Liam en un abrazo después de escuchar como aceptaba más sus condiciones. Dijo mil gracias antes de separarse y decir que iría a revisar que se pondría esa noche, no sin antes regresar y darle un beso en la mejilla.

Liam suspiro frustrado, lamentándose ya el haber aceptado.
.
.

Lo que para Lotty había empezado como una buena idea, de repente ya estaba deseando que fuera un mal sueño y así poder despertar.

– ¿Qué hace ella aquí?

Frente a las puertas del instituto, reluciendo un vestido rojo carmín, muy diferente a su sencillo vestido blanco con una cinta negra debajo del busto, se encontraba Mary, quien no se despegaba del brazo de Liam en ningún momento.

– Yo, pequeña, vengo de compañera de Liam. Es un baile después de todo, no puedes dejar que el venga sin acompañante.

– El viene conmigo, yo soy su acompañante.

– Eres su hermanita –recalco la mayor.- Además es un baile de instituto, aquí podrías encontrar ya un novio, ¿no lo crees así Liam?

La mirada de ambas chicas se clavó en el único hombre, el cual mantenía una mirada tranquila e indiferente.

– Como sea. Entremos ya al baile. Entre más rápido más pronto podremos irnos.

Mary le saco la lengua a Lotty y se encamino al salón junto a Liam. La joven sátira apretó su puño enguantado mientras una pequeña ventisca de nieve empezaba a formarse en el suelo a su alrededor, no iba a dejar que esa mujer le arruinara la noche.
.
.

El baile paso de ser algo tan esperado para ella, a ser una completa pesadilla.

Desde que entraron no pudo pasar un rato con su hermano, tanto porque Mary apenas puso un pie dentro del salón, como porque las amigas de Lotty se abalanzaron sobre ella preguntándole con quien es que venía al baile. Claro que les tuvo que decir que venía con su hermano, pero que la sirvienta (como tenía descrita a Mary frente a sus amigas) se había apuntado para venir y su hermano no había hecho nada al respecto. Eso había sacado una mueca de inconformidad del resto de las chicas pero Colette la paso por alto.

– Liam, ya me quiero ir.

Colette se paro frente a su hermano apenas tuvo la oportunidad. Mary se había ido a polvear la nariz un momento y por fin había dejado al mayor en paz.

Liam observo a su hermana menor frente a él, mantenía los brazos cruzados y una expresión de molestia en su rostro. En cambio, el incubo estaba tranquilo, a pesar de que en un principio no había querido ir porque pensó que iba a ser molesto, la noche había sido tan tranquila al igual que la cena.

– Todavía no es media noche. ¿No querías estar aquí hasta la Navidad?

La mandíbula de Lotty se desencajo.

– Si, pero…

– Entonces vamos a quedarnos un rato más.

Colette apretó su puño mientras bajaba la cabeza.

– Bien… si te quieres quedar aquí por mí bien.

Las palabras de la sátira salieron en un susurro que Liam apenas pudo captar. Antes de decirle nada Colette corrió hacia la salida, perdiéndose entre la multitud.

– Es una niña Liam, luego se le va a pasar.

La voz de Mary le calo en los oídos. El incubo se volteo a verla antes de ir tras su hermana.
.
.

La piscina techada de la escuela era el lugar favorito de Colette en todo el instituto. A pesar de que a ella no le gustaba del todo nadar, ver el agua clara de la piscina era algo que la calmaba mucho. La temporada de natación empezaría hasta primavera, pero el lugar estaba acondicionado para permanecer a una temperatura estable incluso en climas fríos.

Sentada en una de las gradas, Lotty observaba el agua tranquila. El ambiente a su alrededor estaba helado a causa de la pequeña ventisca que provocaba la chica. Su cuerpo temblaba al igual que sus dientes, sus parpados le pesaban y estaba a punto de quedarse dormida, si no fuera porque sintió un peso extra sobre sus hombros.

– Si te quedas dormida y así vestida te vas a enfermar.

Colette miro a otro lado, ignorando a Liam.

– Lotty…

– Vuelve a la fiesta con Mary, de todos modos es tu acompañante.

– Pero tú me invitaste.

– Y por eso ella no debía de venir.

Se instalo un pequeño silencio.

– ¿Por qué me invitaste a mi? Si te vi con muchas amigas.

Otro silencio.

– Lotty…

– Quería… –Colette trago duro.- Quería pasar Navidad junto a ti de una manera especial… –flexiono las piernas para abrazarlas.- No puedo recordar ninguna Navidad antes de llegar a Alyss. No puedo recordar bien nada antes de venir a esta isla… ni siquiera como eran las cosas en el internado, ni el rostro de mamá y papá ¿está algo mal conmigo?

Lotty observo a Liam esperando una respuesta. El mayor se quedo en silencio, sin mostrar señales de querer responder.

– Es una tontería –la risa de Colette resonó en el lugar. Liam la observo solamente mientras se levantaba.- No sé porque, pero siento unos grandes deseos de estar contigo, de quererte más allá de lo que se quiere a un hermano –observo al cielo nocturno a través de una de las ventanas.- Sumado a lo que no recuerdo de mi pasado… Buscare a la psicóloga de la escuela apenas volvamos a clases, tal vez tenga alguna terapia de electrochoques o hipnosis que me funcione.

Empezó a bajar las escaleras de las gradas, pero la mano de Liam la detuvo a penas en el segundo escalón.

– Los copos de nieve –dijo el mayor sin verla.- Te gustaba ir a ver los copos de nieve caer en noche buena. Siempre te llevaba al patio a jugar en la nieve.

Observo a la misma ventana donde momentos antes había estado la mirada de Colette, pero para su desgracia no había rastros de la capa blanca esa noche. Lotty observo también, antes de volver la mirada a su mano y notar esa expresión de decepción en su rostro.

Una idea surco en su cabeza. Soltando la mano de su hermano bajo el resto de las gradas, acercándose al borde de la piscina. Se arrodillo en el suelo y puso una mano en la superficie del agua. El sonido de hielo forjándose se escucho, al igual que el vapor frio salir de la piscina con el agua ya congelada. Liam se levanto de donde estaba cuando su hermana se quito el saco de él y entro a la pista de hielo improvisada.

– ¡Ven Liam! –El mayor negó con la cabeza.- ¡Me dijiste que no podía hacer una pista de hielo en la casa, no que no podía hacerlo en la piscina de la escuela!

Liam volvió a negar, pero antes de tomar asiento, Colette había corrido hasta él para jalarlo al centro de la pista.

– Colette…

– Sujeta mis manos fuerte, y mantén las piernas a una misma distancia. –indico la menor, apretando las manos de su hermano en un fuerte agarre.- Ya sé que no sabes patinar.

Obedeciéndola, Liam apretó el agarre firmemente. Colette empezó a moverse sobre el hielo guiando a su hermano, primero despacio, luego lo soltó y ella siguió patinando a su alrededor.

No supieron cuanto permanecieron ahí hasta que se escucharon los gritos de júbilo de una feliz navidad del salón y los fuegos artificiales explotar en el cielo. Desde las ventanas del gimnasio se veían los colores iluminar el cielo.

Un copo de nieve cayó en la mejilla de Liam, haciéndolo girar a su alrededor y ver a Colette a su lado, con una resplandeciente sonrisa. La nieve empezó a caer a su alrededor lentamente, formando su hermosa capa blanca.

– Feliz Navidad, onii-sama.

– Feliz Navidad Lotty.

Colette abrazo a su hermano, quien correspondió el abrazo, antes de sentir un montón de nieve caer en su nuca, luego la risa de su hermana mientras se alejaba para hacer otra bola de nieve antes de aventársela.

Ella adoraba tener control sobre la nieve, casi tanto como adoraba los copos de nieve, y el poder haber congelado las puertas y ventanas para que Mary no entrara.

Definitivamente esta navidad si la iba a recordar para siempre.

Fin.
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